sábado, 20 de octubre de 2007

En blanco


Sentada.
Sentada en una habitación, una habitación blanca. Una silla, una mesa, un papel, un bolígrafo y yo.
La mente en blanco y ganas de escribir. No sé como empezar y eso me jode, me quema por dentro como el no tenerte día a día.
Me siento en la silla, una silla vieja de madera, comida por las polillas y roñosa del tiempo.
Cojo el bolígrafo y…¡mierda! es negro, odio escribir con ese color, pero me apetece y no se que.
Seguiré pensando entonces, intentaré inspirarme, aunque en una habitación blanca sin nada alrededor no se si podré.
Quiero un poco de jazz o blues o incluso un poco de buen rock o música de los 80.
Esperaré a ver si se me ocurre algo, pero no creo porque necesito algo que me inspire, con lo cual, me quedaré sentada mirando al folio, una hoja blanca y nada más, bueno, cuatro rayas que le he hecho porque me aburría.
Ya ha pasado un día y sigo igual, sin ningún tipo de inspiración, sin saber que escribir.
Está casi todo el papel ocupado con dibujitos y tonterías, frases de canciones escritas y nada más.
Dijeron que te escribiera algo pero todavía no se el que, a sí que tendré que seguir en esta habitación aburrida y solitaria, con tan solo la silla, la mesa, el papel, el bolígrafo y yo.
Pasa el tiempo y sigo sin hacer nada, sólo pensar, pensar en tonterías, cosas sin sentido, pero son esos pequeños detalles que me sacan una sonrisa, por muy pequeña que sea.Sigo en blanco, como la habitación por eso sigo haciendo tonterías con el bolígrafo y escribiendo chorradas en el papel que ya a penas se ve blanco, sólo queda un pequeño hueco, solo entran dos míseras palabras que son: te quiero.