miércoles, 2 de mayo de 2007

Caricias


Si te acurrucas y cierras los ojos, te acaricio, y te veo sonreír, entonces se que te gusta. Te toco la frente, paso mi dedo sobre tus ojos, sobre tu nariz y sobre tus labios. Te aparto el pelo de la cara para ver como duermes, con esa cara de niña buena, con esa carita de ángel. Imaginas cosas que yo no sé, y yo imagino cosas que tu no sabes, pero te diré que tienen que ver con nuestras caricias. Seguiré rozando tu piel siempre que quieras y me dejes. Nos tumbaremos una al lado de la otra y te masajearé, por la cara, por los brazos, tus manos, tu cuerpo, pasando mis dedos suavemente por ti, sin dejar un solo sitio sin recorrer. Volveré a tus brazos, y manos, después tus labios, tu cara, tus ojos, tu nariz y acabaré con un beso, con un beso dulce, en l a mejilla, o en la frente o donde más prefieras, porque tú eliges.

martes, 1 de mayo de 2007

Sueños

Quería ir en bicicleta a la luna pero no podía, lo veía como algo imposible.
Después de mil intentos fallidos, se dio por vencida, y se enfadó tanto que hasta llegó a romper su bicicleta, ese único método con el que podría llegar a su sueño, a la luna.
"No, no y no", se decía una y otra vez a si misma. Ya no quería subir, ya no quería alcanzar su sueño, lo veía imposible, se le cayó el mundo encima.
Más intentos fallidos, la desesperación se le apoderaba poco a poco y la paciencia se le agotaba a pasos agigantados, no sabía que más hacer, si pedir ayuda o seguir intentándolo por si sola, decidió hacer lo segundo, pero nada.
Noche, cama dormir, llorar, no hacía nada excepcional. Luna, estrellas, bici, sueños, es lo que más quería en ese momento.
Llorar, intentar, así estuvo varios días, hasta que uno de ellos se levantó llena de energía y se dijo a si misma que lo iba a conseguir, nadie se lo impediría, esa noche lo conseguiría. Dicho y hecho, esa misma noche, con la cabeza más alta que nunca, abrió la ventana, se montó en su bici y pedaleó lo más rápido y fuerte que jamás hubiera imaginado. Se empezó a elevar, era tal su alegría y emoción que lloró, no se creía que ese sueño que ansiaba desde pequeña pudiera lograrlo. Se fue a la luna y allí estuvo hasta que se aburrió. Volvió a coger la bici y pedalear pero esta vez rumbo a casa porque ya era feliz y sabía que cuando quisiera podría volver a cumplir ese sueño.